A finales de los 40, unos veteranos de la II Guerra Mundial, rebeldes inconformistas, cansados de una vida cómoda y tranquila bajo la influencia de las motos europeas, trataron de hacer las suyas más rápidas y ágiles ya que eran maquinas pesadas, lentas y torpes para competir en pequeñas carreras con el objetivo de generar un poco de adrenalina en sus hastiadas vidas. 

Con ese fin trataron de adelgazar sus máquinas con los conocimientos que habían adquirido cuando servían en el frente europeo. Quitaron todo lo superfluo empezando por el guardabarros delantero (en esa época no había ITVs) y modificando el trasero. Para ello le cortaron toda la chapa sobrante y la moldearon con una forma similar a la cola de un pato. A esto se le llamó To Bob o Bobbed y precísamente por este rasgo es como son conocidas popularmente (hay varias teorías sobre esto).

H-D Sportster Forty-Eight sin modificar.

H-D Sportster Forty-Eight sin modificar.

Se caracterizan por ser bajas y largas, tener las dos ruedas de igual diámetro y grosor. Normalmente montan llantas de radios clásicas. A parte de modificar los guardabarros también se le cambian los tubos de escape y luego se les envuelve en cinta de amianto o anticalórica. Eso sí, el chasis queda intacto. Otra característica de las Bobber es el asiento reducido, en muchas ocasiones es casi inapreciable.

Triumph Thunderbird Bobber de 1949 de Steve Mcqueen

Triumph Thunderbird Bobber de 1949 de Steve Mcqueen

Se usan colores sobrios como el negro, granate, etc, predominando los mates. Aparecen los primeros diseños arografiados, en sus depósitos, con motivos heredados sobre todo de los bombarderos de la Segunda Guerra Mundial, o referencias al Rock and Roll, Rockabilly y Blues.

Este estilo ha ido evolucionando hasta la fecha con creaciones espectaculares de los mejores talleres y constructores del custom, incluso Harley-Davidson en 2013 comercializó una Bobber de serie, la Sportster Forty-Eight.